¿Cuándo conviene hacerse un estudio de fertilidad?

Una prueba de embarazo negativa al cabo de unos meses puede resultar muy decepcionante. Al mismo tiempo, es normal que el embarazo no se produzca de inmediato. Por eso, la pregunta de cuándo debes hacerte un estudio de fertilidad merece una respuesta personalizada: depende, entre otras cosas, de la edad, del ciclo menstrual, de las enfermedades conocidas y del tiempo que lleves intentando tener un hijo.
Una evaluación de la fertilidad no es un examen ni un veredicto sobre sus posibilidades. Su objetivo es analizar minuciosamente su estado de salud, detectar a tiempo posibles obstáculos y analizar conjuntamente cuáles son los siguientes pasos más adecuados para usted. En este proceso, sus deseos, su situación vital y su ritmo personal son lo más importante.
Hacerse un estudio de fertilidad: ¿cuándo es el momento adecuado?
Como orientación médica, se aplica lo siguiente: si tiene menos de 35 años, mantiene relaciones sexuales sin protección de forma habitual y no ha quedado embarazada al cabo de doce meses, es recomendable someterse a una evaluación. A partir de los 35 años, algunas sociedades especializadas recomiendan acudir a la consulta ya al cabo de entre seis y doce meses. A partir de los 40 años, o si el margen de tiempo disponible es muy limitado, la evaluación debería realizarse lo antes posible.
Estos plazos son orientativos, no son reglas estrictas. Algunas parejas desean tener claridad antes, por ejemplo, antes de dejar de usar métodos anticonceptivos, tras un periodo prolongado en el que han intentado tener hijos sin mantener relaciones sexuales de forma regular, o cuando la preocupación afecta mucho a su vida cotidiana. Eso también es un buen motivo para acudir a una consulta.
No debe esperar si tiene menstruaciones muy irregulares o ausentes, dolores menstruales intensos o focos de endometriosis confirmados, si ha padecido inflamaciones abdominales o se ha sometido a intervenciones quirúrgicas en los ovarios, las trompas de Falopio o el útero. Lo mismo se aplica en caso de que se conozca una calidad espermática deficiente de la pareja, tras haber recibido quimioterapia o radioterapia, así como en caso de haber sufrido varios abortos espontáneos. Una evaluación temprana puede ayudar a evitar esperas innecesarias y a tomarse en serio las molestias.
Por qué la edad es importante
La fertilidad cambia a lo largo de la vida. Con la edad, no solo disminuye el número de óvulos, sino también el porcentaje de óvulos que presentan alteraciones cromosómicas relacionadas con la edad. Esto puede reducir la probabilidad de quedarse embarazada y aumentar el riesgo de sufrir un aborto espontáneo. Sin embargo, la rapidez con la que se produce este cambio varía mucho de una persona a otra.
Por lo tanto, la edad es un factor importante, pero nunca lo es todo. Los ciclos regulares, las enfermedades, los embarazos anteriores, la medicación y la fertilidad de la pareja también deben tenerse en cuenta en la evaluación. Una consulta no debe generar inseguridad ni presión. Su objetivo es proporcionarle una base realista para que pueda tomar decisiones de forma autónoma.
Qué se evalúa en un estudio de fertilidad
Lo primero es una entrevista exhaustiva. En ella se abordan temas como la duración del ciclo y la intensidad del sangrado, los dolores, los embarazos o abortos espontáneos anteriores, los métodos anticonceptivos, las intervenciones quirúrgicas, las infecciones, la medicación y las enfermedades relevantes en la familia. También se pueden tratar aspectos de la vida cotidiana como el trabajo por turnos, el sobrepeso o el bajo peso extremos, el tabaquismo o el estrés psicológico, sin culpar a nadie.
Por lo general, a continuación se realiza una exploración ginecológica con ecografía. De este modo se pueden evaluar el útero y los ovarios. Los miomas, los pólipos, quistes o indicios de endometriosis pueden influir, según su ubicación y gravedad, en la concepción o en el desarrollo del embarazo. En la ecografía también se suele evaluar el número de folículos pequeños, es decir, aquellas vesículas en las que maduran los óvulos.
Los análisis de sangre pueden resultar útiles en función de la fase del ciclo y de la cuestión que se quiera abordar. Entre ellos se incluyen las hormonas que influyen en la ovulación y en el funcionamiento de la glándula tiroides. El nivel de AMH puede dar indicios sobre la reserva ovárica. Sin embargo, no permite determinar si puede quedarse embarazada de forma natural, cuál es la calidad de los óvulos ni cuándo comenzará la menopausia. Por lo tanto, un único resultado de laboratorio nunca debe interpretarse al margen de su edad, los resultados de la ecografía y su situación personal.
Si se sospecha que las trompas de Falopio no son permeables, se puede plantear la posibilidad de realizar una prueba específica de permeabilidad. No es necesario realizarla en todos los casos desde el principio. El momento adecuado depende, por ejemplo, de si ha habido inflamaciones previas, endometriosis, intervenciones quirúrgicas o resultados anómalos en una ecografía.
La evaluación afecta a ambos miembros de la pareja
La dificultad para tener hijos no es, enexclusivamente ginecológica. En una proporción considerable de los casos, influyen factores relacionados con la pareja, a menudo junto con factores propios de la mujer. Por ello, el análisis de semen suele ser una parte temprana, sencilla e importante del proceso de diagnóstico.
El análisis de semen evalúa, entre otras cosas, el recuento, la motilidad y la forma de los espermatozoides. Un resultado anómalo debe confirmarse y evaluarse en su contexto adecuado, ya que la fiebre, las infecciones, los medicamentos o el tiempo transcurrido desde la última eyaculación pueden alterar temporalmente los valores. En función de los resultados, puede ser conveniente realizar una evaluación complementaria andrológica o urológica.
Esta perspectiva compartida supone un alivio. Evita que una sola persona asuma toda la responsabilidad por la falta de embarazo y permite tomar decisiones que ambos miembros de la pareja puedan compartir.
Lo que puede saber o anotar antes de la cita
No es necesario que acuda a la consulta perfectamente preparada. No obstante, resulta útil que nos facilite información sobre el primer día de su última menstruación, la duración habitual de su ciclo y los embarazos que haya tenido. Si dispone de ellos, traiga los informes quirúrgicos anteriores, los resultados de análisis o los informes médicos relacionados con la endometriosis, la tiroides u otras enfermedades.
Si lleva un registro de su ciclo, por ejemplo, mediante una aplicación, la toma de temperatura o pruebas de ovulación, esto puede aportar información adicional. Sin embargo, no es un requisito imprescindible. Las pruebas de ovulación solo indican un aumento hormonal y no demuestran en todos los casos que se haya producido la ovulación. Además, tener menstruaciones regulares no significa automáticamente que se cumplan todas las condiciones necesarias para un embarazo.
No dude en anotar también sus preguntas: ¿Quiere saber si es probable que se produzca la ovulación? ¿Le preocupa alguna enfermedad en concreto? ¿Tiene previsto quedarse embarazada dentro de unos años? Cuanto más claras sean sus inquietudes, más específica podrá ser la consulta.
¿Qué medidas se pueden adoptar tras conocer los resultados?
No todas las pruebas de diagnóstico revelan una causa que requiera tratamiento. A veces, los resultados indican buenas perspectivas y lo más importante es determinar el plazo para seguir intentando de forma natural. En caso de irregularidades en el ciclo, puede ser útil tratar la causa subyacente, como un trastorno tiroideo. En caso de endometriosis, miomas o pólipos, se evalúa cuidadosamente si un tratamiento farmacológico o quirúrgico mejora realmente las posibilidades.
Si se plantea la posibilidad de someterse a un tratamiento de fertilidad más avanzado, se analizarán opciones como el apoyo hormonal al ciclo menstrual, la inseminación o un tratamiento en un centro especializado en fertilidad. La opción más adecuada desde el punto de vista médico dependerá de los resultados de las pruebas, la edad, el tiempo que lleve intentando tener un hijo y sus límites personales. No todos los tratamientos técnicamente posibles son los más adecuados para cada situación vital.
El asesoramiento también puede resultar útil si se tiene previsto formar una familia más adelante. Permite aclarar qué se puede afirmar desde el punto de vista médico sobre la situación inicial de cada persona y cuáles son los límites de la previsibilidad. Los métodos para preservar la fertilidad deben analizarse sin caer en una falsa sensación de seguridad, pero tampoco sin generar una alarma innecesaria.
No te quedes solo cuando tengas dolor o preocupaciones
Los dolores intensos durante la menstruación, el dolor durante las relaciones sexuales o las molestias crónicas en la parte inferior del abdomen siguen considerándose, con demasiada frecuencia, algo que simplemente hay que aguantar. Sin embargo, pueden ser indicativos de endometriosis u otras causas que requieren tratamiento. Por lo tanto, un diagnóstico no solo es importante para la posibilidad de tener hijos, sino, sobre todo, para su salud y su calidad de vida.
En la consulta médica Seeblick nos tomamos el tiempo necesario para explicarle los resultados de forma clara y planificar junto a usted los pasos a seguir. Tanto si lleva poco tiempo deseando tener un hijo, como si lleva mucho tiempo esperándolo o si desea evaluar su fertilidad por precaución: una consulta personalizada puede ayudarle a pasar de la incertidumbre a dar el siguiente paso con toda la información necesaria.
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