Dolores menstruales intensos: ¿qué hacer ante los calambres?

Dolores menstruales intensos: ¿qué hacer cuando apenas se puede llevar una vida normal?
Si tienes que faltar al colegio, al trabajo, a tus actividades deportivas o sociales debido a los dolores menstruales durante los primeros días de tu periodo, no debes simplemente resignarte a ellos. Aunque los dolores menstruales son frecuentes, si afectan considerablemente a tu vida cotidiana, no son normales y debes acudir al médico para que te los examine.
Cuándo los dolores menstruales se encuentran aún dentro de los límites esperados
Durante la menstruación, el útero produce unas sustancias mensajeras propias del organismo, las llamadas prostaglandinas. Estas provocan contracciones para que el endometrio pueda desprenderse y se detenga el sangrado. Las contracciones pueden percibirse como tirones o calambres en la parte inferior del abdomen y irradiarse hacia la espalda o los muslos. A menudo, los dolores comienzan poco antes o al inicio del sangrado y mejoran en el plazo de uno o dos días.
De dolor menstrual primario cuando no existe una causa orgánica subyacente. A menudo aparecen ya en los primeros años tras la primera menstruación. Estos molestias también pueden resultar muy molestas y deben tratarse de forma eficaz. No es necesario aguantar el dolor ni pasar apuros mes tras mes para llevar una vida normal.
La situación es diferente cuando los síntomas se intensifican notablemente, aparecen por primera vez tras años sin dolor o con muy poco, o persisten entre los sangrados. En estos casos, investigamos de forma específica si existe una causa física subyacente. Una posible causa puede ser, por ejemplo, la endometriosis. Para poder determinar el tratamiento adecuado, es importante realizar un estudio ginecológico minucioso.
Dolores menstruales intensos: ¿qué hacer para aliviar el dolor de forma inmediata?
En caso de dolores espasmódicos, el calor supone un alivio notable para muchas personas afectadas. Una bolsa de agua caliente, un baño caliente o una almohadilla térmica pueden relajar la musculatura. También puede resultar agradable realizar ejercicio suave, como un paseo tranquilo, estiramientos suaves o yoga. Depende de cada persona si le sienta mejor el reposo o el ejercicio: escuche a su cuerpo y evite la presión por rendir.
Los analgésicos antiinflamatorios, como el ibuprofeno o el naproxeno, pueden aliviar eficazmente los dolores menstruales, ya que inhiben la formación de prostaglandinas. A menudo son más eficaces si se toman a tiempo, ante los primeros síntomas de sangrado o dolor. Sigue las instrucciones del prospecto y la dosis recomendada por el médico. No todos los analgésicos son adecuados para todas las personas.
En caso de úlceras gástricas o intestinales, problemas renales, determinadas enfermedades cardiovasculares, tratamiento con anticoagulantes, alergias o un posible embarazo, se debe consultar previamente con un médico o en la farmacia antes de tomarlo. El paracetamol puede ser una opción, aunque en algunas personas es menos eficaz para los dolores menstruales de origen espasmódico. No combine analgésicos por su cuenta ni los tome en dosis elevadas durante varios días.
Llevar un diario de síntomas también puede resultar útil. Anote, durante dos o tres ciclos, cuándo comienzan los dolores, cuál es su intensidad, cuánto duran, cuál es la intensidad del sangrado y qué medidas le ayudan. Esta información facilita considerablemente la consulta médica.
Señales de alerta: ¿Cuándo debe pedir ayuda urgentemente?
No todas las menstruaciones abundantes constituyen una urgencia. Sin embargo, hay molestias que deben ser evaluadas por un médico lo antes posible, incluso el mismo día si son muy intensas:
- Dolores en la parte inferior del abdomen que aparecen de forma repentina, muy intensos o en un solo lado
- dolor intenso acompañado de fiebre, vómitos, problemas circulatorios o desmayos
- un sangrado inusualmente abundante, en el que las compresas o los tampones se empapan muy rápidamente a lo largo de varias horas
- Secreción anómala, dolor al orinar o dolor tras una nueva relación sexual
En estas situaciones puede tratarse, por ejemplo, de una inflamación, un quiste u otra causa aguda. En caso de desmayo, problemas circulatorios graves o dolor insoportable, acuda al servicio de urgencias.
¿Qué causas pueden estar detrás de un dolor muy intenso?
Una causa frecuente es la endometriosis. En esta enfermedad, crece tejido similar al revestimiento del útero fuera de este, por ejemplo, en el peritoneo, en los ovarios o en la zona del intestino y la vejiga. Son típicos los fuertes dolores en la parte baja del abdomen relacionados con el ciclo menstrual. También pueden producirse dolores durante las relaciones sexuales, al defecar o al orinar durante la menstruación, dificultades para concebir o un cansancio extremo. La intensidad del dolor no es un indicador fiable del grado de gravedad de la enfermedad.
La adenomiosis también puede provocar molestias. En este caso, hay tejido similar a la mucosa en la pared muscular del útero. A menudo se producen fuertes calambres acompañados de un sangrado muy abundante o prolongado. Los miomas, es decir, tumores musculares benignos del útero, también pueden provocar sensación de presión, sangrado más abundante y dolor.
Otras posibles causas son los quistes ováricos, las inflamaciones pélvicas, las adherencias tras una intervención quirúrgica o, en raras ocasiones, alteraciones en el útero. Es especialmente importante realizar un estudio si el dolor no remite a pesar de un tratamiento adecuado o si limita su vida de forma recurrente.
¿En qué consiste la exploración ginecológica?
Una evaluación minuciosa comienza por sus experiencias. ¿Cuándo comenzaron los dolores? ¿Aparecen solo durante la menstruación? ¿Cuál es la intensidad del sangrado, los dolores y las molestias en la vida cotidiana? ¿Sufre dolores durante las relaciones sexuales, al ir al baño o tiene deseo de tener hijos? También pueden ser relevantes las operaciones previas, los métodos anticonceptivos, los medicamentos y los antecedentes familiares de enfermedades.
Dependiendo de la situación, se realiza una exploración ginecológica y una ecografía vaginal. En el caso de las adolescentes o cuando no resulta adecuado realizar una exploración vaginal, optamos por un procedimiento cuidadoso, adecuado a la edad y a la situación. Una ecografía puede detectar, por ejemplo, miomas, quistes de gran tamaño o indicios de adenomiosis. Sin embargo, esto no siempre permite descartar con certeza la endometriosis. En determinados casos, pueden ser necesarias pruebas de imagen adicionales, análisis de laboratorio o una laparoscopia resulta recomendable.
Lo fundamental es que se tome en serio su descripción. Que los resultados de las pruebas no sean evidentes no significa que el dolor sea imaginario. Juntos determinaremos cuál es el siguiente paso más adecuado desde el punto de vista médico y que mejor se adapte a su situación personal.
Tratamiento: un enfoque individualizado en lugar de improvisar cada mes
El tratamiento adecuado depende de la causa que se sospeche, de la intensidad de los síntomas, de sus antecedentes médicos y de sus preferencias. Si no se detecta ninguna enfermedad, un tratamiento del dolor bien adaptado, el calor, el ejercicio y una planificación previsora en torno a los primeros días de la menstruación ya pueden suponer una gran diferencia.
Los métodos anticonceptivos hormonales pueden reducir los dolores menstruales y la intensidad del sangrado. Entre ellos se incluyen, en función de la situación personal, los anticonceptivos combinados, los métodos exclusivamente progestativos o el dispositivo intrauterino hormonal. No son adecuados para todas las personas por igual. Por ello, en la consulta deben tenerse en cuenta el deseo de tener hijos, la migraña con aura, el riesgo de trombosis, el perfil de sangrado y las preferencias personales.
En casos de endometriosis, adenomiosis o miomas, orientamos el tratamiento de forma específica en función de los resultados de las pruebas y los síntomas. A veces se da prioridad al tratamiento farmacológico; otras, resulta más adecuado recurrir a una intervención quirúrgica. Las técnicas modernas mínimamente invasivas pueden constituir una opción menos agresiva. Especialmente cuando se desea tener hijos, es importante adoptar un enfoque individualizado, de modo que se combinen cuidadosamente el alivio del dolor y la planificación familiar.
No tienes por qué aceptar que los dolores menstruales intensos formen parte inevitablemente de tu ciclo. Una evaluación temprana y respetuosa te aportará claridad y te abrirá nuevas vías hacia un tratamiento que se adapte a tu cuerpo, a tu día a día y a tus deseos personales.
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